En marzo, la producción industrial de las pymes bajó 3,8% en la comparación interanual. Por otro lado, en la medición intermensual se detectó un crecimiento del 1,1%.
La coyuntura manufacturera pyme reflejó un sesgo contractivo generalizado, con el sector Madera y muebles como el único en terreno positivo. La fragilidad del consumo doméstico y la escalada en los costos de energía y logística limitaron el flujo comercial, neutralizando el impacto estacional del inicio del ciclo lectivo y la demanda agroindustrial. La mayor incidencia de bienes importados –sumada a la parálisis de la infraestructura pública y la ausencia de crédito– consolidó la baja en los niveles de producción y la postergación de inversiones.
El grado de ocupación de la estructura industrial pyme promedió el 56,6%, lo que implicó una suba de 0,4 puntos porcentuales frente a la medición del mes anterior. Los sectores con mayor intensidad en el uso de su capital físico fueron Papel e impresiones (60,8%) y Alimentos y bebidas (59,6%). En contrapartida, los niveles más elevados de capacidad ociosa se observaron en los rubros de Textil e indumentaria y Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte, cuyos aprovechamientos medios se posicionaron en el 53,9%.
La rentabilidad operativa de las manufacturas pyme registró una erosión técnica derivada del desfasaje entre el alza en los suministros energéticos y la limitada capacidad de traslado a precios finales por la debilidad de la demanda. La carencia de financiamiento para capital de trabajo y la presión de la estructura de costos fijos paralizaron la renovación de bienes de capital, obligando a una administración centrada en la solvencia inmediata y la preservación de la liquidez. Ante la persistencia de indicadores de consumo negativos, las empresas ejecutan una readecuación de sus esquemas de producción y una optimización de inventarios con el objetivo de sostener la operatividad frente a la competencia de productos importados y a la falta de señales de reactivación en el horizonte cercano.
En cuanto al desempeño de cada sector, el rendimiento fue negativo en su mayoría. Madera y muebles volvió a ser el único rubro con variación positiva con un crecimiento interanual del 2,3%. En contraposición, la caída más notable fue una vez más en Alimentos y bebidas, con una baja del 9,3%, seguido por Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte (-3,4%) y Textil e indumentaria (-3%).
Respecto a las proyecciones de actividad, el 48,1% de los fabricantes estimó un incremento en los niveles de producción para el próximo período, mientras que un 14,2% anticipó una contracción en sus volúmenes operativos. Esta expectativa de mejora no mantiene correlación con la expansión de activos fijos, dado que el 53,9% de los encuestados calificó como desfavorable la coyuntura para la radicación de capital. En este marco, apenas el 19,6% de las empresas reportó un escenario con condiciones para la ejecución de inversiones destinadas a la ampliación de la capacidad instalada.
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